martes, 30 de junio de 2009
Estado de derecho
Durante este primer semestre, el curso Estado de derecho, mas allá de permitirnos conocer aspectos esenciales dentro de nuestra optima formación como administradores públicos, como los principios básicos del derecho y asimismo de realizar un análisis de nuestra constitución política, con el fin de acercarnos a una visión mas clara de lo que es un Estado de derecho en nuestro país, nos permitió acercarnos no solo a lo que se dice que es un Estado de derecho, sino a lo que debe ser un Estado de derecho; es decir, comparamos lo real con lo ideal, pues por lo general no son iguales, sino que todo lo contrario, lo mas ideal esta lejos de lo que verdaderamente es.
Es decir, lejos de aceptar la definición de Estado de derecho, sin crítica y como si esta fuese la mejor, realizamos una crítica y un análisis alrededor de este concepto que tanto se nos ha mencionado, de esta forma, hemos concluido a lo largo del curso que para que nuestro país viva en un verdadero Estado de derecho, es necesario un cambio de paradigma, que implica dejar el egocentrismo por una postura holista y solidaria, pues al fin y al cabo, este solo será posible en un mundo donde exista la solidaridad como base, ya que no se pueden defender derechos de otros personas si lo que se busca principalmente es el bienestar propio a costas inclusive de sacrificar el bienestar de los demás.
Por lo anterior, se ha concluido que juntos debemos luchar por constituir un Estado de derecho verdadero, con base en la solidaridad, en el reconocimiento de los que están a mí alrededor y viviendo consiente y alerta y no en la ilusión. Es decir, fomentar en la medida de lo posible como futuros administradores públicos una ciudadanía activa y solidaria aunque sea empezando por nosotros mismos, que retome la base social que nos dio origen y que tenemos y con ello empezar un cambio, el cual tal vez lento pero cambio al fin, pues se debe recordar que todo es un proceso y que siempre empieza por nosotros mismos.
martes, 5 de mayo de 2009

La película mexicana de Luis Estrada, La ley de Herodes, trata acerca de la situación política del gobierno mexicano durante la segunda mitad del siglo xx, la cual se podría describir como una política totalmente corrupta, sucia y sin sentido alguno de la función que cumple dentro de la sociedad y además que se debe a ella. La trama gira entorno al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su desempeño en el gobierno, el cual se caracteriza por utilizar un conjunto de trampas e inclusive por recurrir a extremos como el asesinato para perpetuarse en el poder y ello no precisamente para propiciar el bien social, sino para alcanzar el enriquecimiento personal a expensas de la sociedad. Lo cual se muestra en la historia de Juan Vargas, quien era un miembro minoritario del partido, pero luego fue nombrado presidente municipal de San Pedro, ejerciendo el cargo con grandes deseos de ser justo y de llevar la modernidad al pueblo, como le había encomendado su jefe, sin embargo, conforme pasa el tiempo se da cuenta de que la tarea no es fácil, por lo que recurre a su jefe y este le entrega la constitución y un arma para que ejerza su poder, y es a partir de ahí que Juan empieza a perder su rectitud y cae en la corrupción, justificándose además con la llamada ley de Herodes.
Lo anterior, debido a que la constitución política, es la máxima manifestación de las leyes de un país y por lo tanto la máxima autoridad, sin embargo, Juan le quita todo su valor e importancia pues su desempeño es ajeno a ella y además considera que su contenido no sirve, por lo que crea una nueva que le permita mantenerse en el poder y hacer todo lo que quiera libremente. Así mismo, el revolver lo utiliza como una forma de tener poder o bien de darse poder el mismo, ya que su falta de carácter y autoridad, lo llevan a necesitar de el para alcanzar lo que quiere, es decir, se refugia en el y sin el no es nada, pues su autoridad se la da el revolver.
En cuanto a la ley de Herodes, que es mencionada en la película por los miembros del PRI, esta significa el medio de justificación de las acciones corruptas que realizan, pues para ellos la ley es la ley y la única es la ley de Herodes y esta consiste en que a veces hay que hacer cosas que no se quieren o que no gustan, como por ejemplo matar, para salvaguardar su reputación o también comprar a la gente para lograr su bienestar personal. Por ello al ser esta la única ley que rige al partido, Juan a pesar de todas sus malas acciones, es mas bien ascendido en su puesto en el partido y por lo tanto se podría decir que mas bien es premiado e impulsado a seguir con su comportamiento corrupto.
A raíz de todo lo anterior, se puede ver que la situación no es ajena a nuestro país, ya que aquí tenemos un gran nivel de corrupción, pues muchos de los partidos se encuentran manchados y sucios y han perdido el afán de rectitud con el que fueron formados; así mismo se pueden distinguir a muchos Juan dentro de nuestra política, destacándose tal vez un expresidente, que fue capaz de tomar fondos de la CCSS para enriquecerse individualmente, a expensas de la gran cantidad de personas que necesitaban de ellos y de la gran cantidad de personas que no recibieron una atención medica oportuna porque no habían fondos, siendo así evidente que la ley de Herodes ha persistido y esta presente en la política de hoy.
martes, 14 de abril de 2009
sábado, 28 de marzo de 2009
“Yo soy el que soy”, es una frase que al ser utilizada por Dios para decir quien era, nosotros también podríamos hacer uso de ella, sin caer en la religión, y así cuando nos pregunten quienes somos decir “yo soy el que soy”; pero para ello debemos saber que quiere decir, para así saber que estamos diciendo.
Esta frase sin duda alguna transmite presencia, actualidad y seguridad por el tiempo en el que se encuentra. Es abierta, porque no pone límites a su interpretación, es decir, que al utilizarla nos estaríamos definiendo sin necesidad de describirnos, lo cual es mejor, ya que al hacerlo por lo general no decimos quienes somos verdaderamente, sino lo que a la gente le gustaría que fuéramos, además porque somos seres dinámicos y como tales, constantemente cambiamos, así que una descripción no sirve de mucho, pues después no va a ser la misma.
Por lo que al utilizar esta frase, estamos seguros de quienes somos y no tenemos miedo a que la gente lo vea, por lo que dejamos las puertas abiertas, para que sean ellas mismas las que encuentren y descubran nuestro verdadero y genuino ser, que ese “Yo soy el que soy” engloba, en lugar de una simple descripción que solo nos etiqueta y no con la realidad.
lunes, 23 de marzo de 2009
Primer ensayo: artìculo 8 de la constituciòn polìtica de Costa Rica
Artículo 8- “Los estados extranjeros solo podrán adquirir en el territorio de
A lo largo de nuestra historia independiente, Costa Rica ha tenido 14 constituciones políticas, siendo la promulgada el 7 de noviembre de 1949 la que nos rige hasta la actualidad.
En ella se establecen nuestros derechos y deberes tanto como individuos como ciudadanos, el campo de acción y los limites de poder de los funcionarios públicos y así mismo regula el orden de las relaciones de nuestra república con los demás países; lo cual se refleja en el párrafo anterior, que es su artículo 8, ya que en el se establecen las normativas que debe seguir el país en cuanto a la autorización del establecimiento de sedes en nuestro territorio, por parte de los estados con los que se relaciona. Dicho artículo se puede comprender mejor y es aplicable a la realidad actual del país, ya que después de casi 48 años de haber roto relaciones diplomáticas con Cuba, el gobierno de Oscar Arias decido reestablecerlas; y como consecuencia directa de ello, se deben comenzar las conversaciones para definir el establecimiento de las sedes diplomáticas de la isla en le país, como por ejemplo, la embajada, lo cual al llevar a la práctica el artículo sería en una base de igualdad de privilegios y así mismo sin dañar los convenios existentes, lo cual muestra que nuestra carta magna, realmente merece el título de norma jurídica fundamental o suprema de todo el sistema jurídico nacional, ya que verdaderamente tiene un carácter que permite el control social y el orden interno de nuestro país, así como de este con el resto del mundo. Sin embargo y a pesar de ello, debe de seguirse reformando conforme la sociedad así lo demuestre y lo ponga en evidencia, para que pueda cumplir con su misión.